La vida previsible

La narrativa de la vida es cada vez más previsible.

Ya nadie espera a llegar a casa para recibir la llamada que te cambia la vida. No volveremos a descubrir al personaje inesperado en el negativo de la fotografía. No nos sentaremos en un restaurante por primera vez sin conocer su carta. No nos pondremos al día con un amigo en una barra.

Descubrir constantemente, este continuo acceso a la información, es descubrir sin emoción.

 

Cualquier historia previsible, sin giros de guión, es una historia de hastío. Sin conflicto, la historia no avanza. Sin sorpresa, la historia no engancha.

Lo sabemos todo pero, ¿todavía sabemos sorprendernos?

El último meme cerró nuestros ojos como platos.

 

Rebelarse, hoy, es borrar tus perfiles en redes sociales.

Lo éxotico y lo propio

Tras el tsunami de restaurantes empeñados en recuperar croquetas y ensaladillas, se imponen los restaurantes mezcladores. Mezclan lo exótico y lo propio.

Baos, ramens, dumplings, currys… todo permite una declinación mediterránea.

El concepto no es nuevo, pero quieren que lo parezca. Tampoco es sorprendente, pero se empeñan en venderlo así.

¿Es interesante?

 

Artur Martínez, cocinero poco reivindicado, lleva unos años hablando del exotismo de proximidad.

Su lenguaje es complicado. ¿Cómo sorprender con lo propio? ¿Cómo convertir la almendra en fruto del paraíso?

Ahondar en la propia tradición para reflotarla convertida en algo nuevo. Transitar una historia paralela, cocinar por el otro brazo de la bifurcación, por el que nunca anduvimos.

 

Safe Cruz hace algo parecido en Gofio.

Cocina canaria evolucionada, meditada, evocadora de otras culturas. ¿Cuántos pabellones distintos habrán amarrado en el archipiélago atlántico a lo largo de la historia? ¿Qué pucheros habrán humeado ahí?

Safe, y Artur y otros más, hacen exótico lo propio. Un mojo, un escabeche, unas pobres gachas de gofio.

Me interesa mucho más.

Hormigas en la despensa

Encontrar hormigas en la despensa no es tan raro. Un repostero con prisa, un bote de azúcar mal cerrado. Los himenópteros siguen el rastro dulce hasta dar con su fuente de calorías para el invierno.

Otra cosa es separar las hormigas del azúcar y comerse el insecto. Las cejas se arquean. Hilos invisibles tiran de las comisuras de los labios.

Pero tampoco es tan raro, no fuera de aquí.

Ceviche de tendones de cazón con almeja y piel de pollo.
Ceviche de tendones de cazón con almeja y piel de pollo.

Bárbara Verzola y Pablo Pavón están de gira. Llevan su restaurante, Soeta, a cuestas. Ya han visitado Barcelona y seguirán a Copenhagen, Lisboa y Río de Janeiro. También llevan a cuestas la despensa de Espíritu Santo, un estado del sureste de Brasil.

La cena, ofrecida en Hoja Santa, es un desfile de nombres y sabores extraños. Magnífica la tosta de corazones de pollo acompañada de chicha de jabuticaba, una baya que brota pegada al tronco de su frutal: sirven su zumo templado, agridulce. El ceviche de tendondes de cazón y piel de pollo es dulce y sedoso, algo anisado. Es largo, salado y yodado el helado de agua de almeja, almeja mimética. La sopa melosa de tucupí, zumo amarillo de mandioca, me descoloca: es ácido y amargo.

Sopa melosa de tucupí, aleta de cazón, crestas de gallo y gamba.
Sopa melosa de tucupí, aleta de cazón, crestas de gallo y gamba.

La secuencia italiana, Bárbara tiene ascendencia de la bota, es fácil y complaciente. Todos la entendemos. Untuosa la carbonara de yemitas, deliciosos los espaguetis con mantequilla ahumada.

Yemitas a la carbonara.
Yemitas a la carbonara.

Puro umami: champiñón madurado con sopa de tuétano y caldo de carne y, sobre todo, el extraordinario té de champiñón con cachaça. La infusión es reconfortante, profunda.

Champiñón madurado, sopa de tuétano y caldo de carne.
Champiñón madurado, sopa de tuétano y caldo de carne.

Descoloca de nuevo el helado de palmito a la brasa. Y todos nos detenemos ante el postre de miel fermentada, pétalos de capuchina y hormiga amazónica. Es nuestro disco rojo. Pero quedarse con la hormiga es elegir la anécdota

Miel nativa con hormiga amazónica.
Miel nativa con hormiga amazónica.

El postre de miel es acético, dulce, cítrico. Sí, tiene algo crujiente. Serán las patitas.

Más tarde comentamos: ¿nos ha gustado la cena?

Me interesa. Me lleva de viaje.