Restaurantes que sí (2)

Este mes de septiembre está siendo fecundo en nuevos (algunos son nuevos de verdad, otros son nuevos para mí) restaurantes buenos. ¿Buena suerte? La del comensal. Por parte del cocinero y la cocinera: esfuerzo, sudor, lágrimas y alguna alegría.

Bitxarracu

Víctor Quintillà es un gran cocinero pero más de un partido político lo querría como contable. Su habilidad con los escandallos es de sobras conocida por los clientes de Lluerna, donde ofrece un menú degustación con estrella Michelin a partir de 32€. Pero ahora riza el rizo. En su nueva aventura Quintillà i Lluís Tomàs estrangulan el cinturón de los fogones para ofrecer unas tapas y platillos de mojar pan y pegar bocas. Por 20€ por cabeza, dos personas pueden compartir un menú de 7 servicios. Ensalada de tomate y raviolis líquidos de mozzarela, canelón de pollo de payés (¡qué canelón!), butifarra de Cal Nen, croquetas de cocido… Sí, es posible ofrecer todo eso (y más) por 20€ con un resultado óptimo. Pero hay que ser inquieto, un bicharraco.

Floreta

Xavi Jovells ha abierto su propio restaurante en Poble Nou. Después de abandonar la casa madre, Can Pineda, hacer gruñir de placer a clientes de cartera abultada en Tres Porquets y buscar su destino en Andalucía, se planta en su propia cocina. Producto superior, conseguido a través de proveedores con los que tiene una relación que va más allá de lo comercial, cocina de cocciones largas y sabores concentrados. Espectaculares las albóndigas (48 horas de chup chup), el conejo a baja temperatura frito en panko y con kimchi, las sepionetas con setas… La próxima vez que coma ahí me llevaré una camisa de fuerza para no aplaudir de alegría como un lunático.

Can Major

Las hermanas Anna María Tengo (chef) y Sarai Tengo (sommelier) tienen lo que hay que tener. Tienen un restaurante de cocina mayúscula, tienen una carta de vinos muy mimada, tienen un menú degustación a 25€ que bien merece la actual nominación de la mayor a Cuinera de l’Any. ¿Se llevará el título? Ya se lo han llevado los cinco finalistas, ahora es el turno de la suerte y las Redes Sociales. Grandioso dominio de los productos de proximidad, el restaurante está adscrito a Cuina VO y a Slow Food, tremendo el vellut de tomate con helado de queso de cabra; la vieira con ajo negro, coco, piña y aguacate; el arroz de pies de cerdo. En Montmeló, municipio de coches veloces, ellas apuestan por la cocina lenta. Y muy sabrosa.

Procuro no escribir con la boca llena.

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