¿Por qué necesitamos la ficción?

Llevo tiempo –años, décadas– preguntándome por qué necesitamos la ficción, qué sentido tiene que alguien derroche ingentes cantidades de tiempo creando realidades virtuales –una novela, una obra de teatro, una película, etc.–. Siempre he sospechado que el mero entretenimiento del receptor no es motivo suficiente y que como profesión es un asco: hay formas mucho más sencillas de ganarse la vida, mucho más sencillas y que además aseguran de forma mucho más fiable unos ingresos regulares, así que, ¿por qué es tan necesaria la ficción?

No quisiera simular que la cuestión me mantenía despierto por la noche o fingir un esfuerzo que jamás realicé para encontrar una explicación pero, con cierta frecuencia, tras un periodo sin pensar en ello, el tema volvía a aparecer.

Claro, sí, es evidente. Creo que encontré la respuesta. Ocurrió en el lugar más inesperado, en un libro de no ficción, en un ensayo colectivo titulado CT o la Cultura de la Transición. Crítico, reivindicativo y terrible en sus planteamientos, CT despliega la teoría de que la Cultura en España se dirige, acota y describe desde el Gobierno y esto anula la crítica, la contracultura y, en definitiva, las aristas, las visiones díscolas o, simplemente, otras culturas posibles, mucho más democráticas y horizontales. Es un libro que me ha golpeado la conciencia, por decirlo en cursi, y que recomendaría a cualquiera que quiera comprender porqué le atufan buena parte de las expresiones culturales españolas –desde creación artística a la información periodística–.

En cualquier caso, lo que me ocupa ahora no es el libro en sí mismo sino uno de sus textos y, en concreto, una frase de ese texto.

En Un mes en el que la CT enfermó, Gonzalo Torné se refiere a la Conferencia sobre ética de Wittgenstein para contarnos “lo que sucedió en los periódicos a partir del 15-M, mientras las calles se llenaban de gente que no querían volver a casa”. Es un texto breve, con un arranque bello, un desarrollo denso y lúcido y una frase a la que me refería pocas líneas más arriba.

La frase: “Cuando el lenguaje actúa en un sentido lógico recorta un mundo de lo posible, el conjunto de enunciados comprobables por cualquier usuario competente”.

Aunque no guarda una relación directa con la ficción literaria –o artística– pienso que la frase de marras bien podría encerrar la explicación que yo buscaba. Lo que pienso, en definitiva, es que la ficción quizá actúe como el lenguaje cuando el lenguaje no actúa en un sentido lógico y que la carencia de ficción recortaría muchos mundos posibles, los mundos que crea la ficción, comprobables por cualquier usuario competente.