Esperando a los bárbaros

Yo, que soy un maestro protegiéndome tras el escudo del cinismo, hoy estoy triste.

Estoy triste porque Kavafis tenía razón y se confirma: la historia es cíclica.

Hoy existen los viejos conflictos de siempre, los mismos atroces conflictos que existían a principios del siglo XX, la misma miseria fuera y dentro de nuestros cráneos, existe la misma sociedad inútil y dividida que existía cuando Kavafis escribió el poema.

Existe, también, la misma necesidad de símbolos que nos unan más allá de la oposición al otro.

España está hoy esperando a los bárbaros, como una vieja civilización agotada, próxima a su derrumbe, muy cerca de vivir entre las ruinas de su inteligencia, por citar a otro kavafiano, tan kavafiano como Kavafis.